17 consejos para implantar un nuevo nombre de marca

Comercios | 19/03/2015

Implantar un nuevo nombre de marca es delicado, de modo que debemos reflexionar mucho sobre la estrategia a seguir, estableciendo los controles necesarios para asegurar un cambio exitoso

Cuando una empresa decide introducir un cambio de marca, debe ser consciente de lo delicado que resulta la operación. Al fin y al cabo, estamos hablando de eliminar el principal elemento de marca por el que es reconocida la organización, para introducir una nueva denominación que aún no está posicionada en el mercado. Por ello, debemos considerar el cambio como un proceso de extraordinaria importancia. Hacerlo de forma brusca resultaría perjudicial y hacerlo demasiado lento puede terminar lastrando las estrategias propias del relanzamiento de la marca.

Planificando un cambio de marca

Lo primero que debemos hacer es analizar los puntos de actuación. En otras palabras, tenemos que localizar aquellos en los que existe contacto entre los clientes y la denominación de marca y otros elementos corporativos. Estos serán los puntos prioritarios sobre los que tendremos que ejecutar las primeras acciones.

También deberemos informar convenientemente a los proveedores y socios comerciales que puedan sentirse confudidos por el cambio de nombre, mediante mailing y/o contactos personales, explicando la fecha de cambio de nombre y adaptando su denominación de forma gradual desde ese momento. El cambio progresivo es algo que debemos considerar como algo necesario, dado el riesgo que existe de perjudicar el fondo de comercio de la marca desaparecida. Esto implica algunas consideraciones:

  • No elimines la anterior marca de golpe. No desprecies su imagen y considera la importancia de su fondo de comercio
  • Realiza acciones de comunicación encaminadas a informar del cambio
  • Mantén el anterior nombre en un segundo plano durante un periodo de tiempo determinado
  • Crea un calendario de implantación
  • Designa a un comité de cambio, dedicado a comprobar la implantación y a detectar posibles problemas
  • Informa a todo el personal con el tiempo suficiente
  • No dejes de actuar sobre ningún elemento de marca visible por el mercado objetivo
  • Cambio progresivo no significa hacer cambios a trozos (primero los uniformes, luego la cartelería, etc.), sino cambiar todos los elementos poco a poco para que se perciba claramente el nombre anterior y el nuevo
  • No te precipites con el cambio. Estudia el impacto de la nueva marca y la imagen proyectada por la misma
  • Adapta los elementos de marca necesarios y revisa el uso de colores, eslogan y demás. Trata de realizar un refuerzo positivo
  • Estudia el impacto económico del cambio y afróntalo cuando el proceso pueda ser culminado con garantías
  • Dedica fondos a publicidad
  • Envía newsletter informando del cambio
  • Utiliza la redirección de dominios web hacia la nueva dirección de la empresa
  • Utiliza tus redes sociales y adáptalas
  • Crea las nuevas direcciones email, utiliza redirección desde las anteriores (no suprimas su acceso de golpe) y asigna las nuevas cuenta a sus usuarios
  • Renueva la papelería. Las de uso interno pueden relegarse hasta que se acaben las existencias, pero las dirigidas al cliente deben estar en consonancia con la nueva imagen.

Con todo lo dicho, lo más importante es determinar a priori los terrenos de actuación, realizar un análisis económico, encargar el diseño de los nuevos elementos de marca (teniendo en cuenta el cambio progresivo), designar a encargados de controlar la implantación, programar acciones comunicativas (primero internas y luego externas) y realizar el cambio de forma progresiva con unos plazos establecidos.

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