Finanzas para emprendedores (XIV): cómo leer una cuenta de resultados

Emprendedores | 19/12/2013

En BBVA Con Tu Empresa te explicamos cómo leer una cuenta de resultados sin necesitar tener conocimientos específicos.
Cómo leer una cuenta de resultados
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En los últimos posts de Finanzas para emprendedores hemos venido presentando distintas fuentes de financiación para empresa, distintos biótopos donde relacionarse con potenciales inversores, y recurrentemente hemos insistido en que es necesario manejar unos conceptos básicos y comunes del mundillo para llegar a buen puerta. Hoy vamos a detenernos a explicar cómo leer una cuenta de resultados, especialmente dedicado para los no financieros.

Aún hoy uno escucha conversaciones en que el emprendedor no distingue entre margen bruto y margen neto, o no sabe lo que es el EBITDA, o le suena a chino eso del resultado financiero, lo que dificulta cualquier conversación seria de finanzas. Hoy vamos a hacer un pequeño repaso de lo que es una cuenta de resultados,una suerte de guía rápida de lectura.

La cuenta de resultados, de arriba a abajo

La cuenta de resultados viene a recoger la actividad de la empresa en números, determinado el beneficio o perdida de la mismas en un periodo dado. Podemos hablar de distintos tipos de cuentas de resultados (previsionales si se trata de estimaciones, provisionales si esta pendiente de algún ajuste de cierre, la cuenta oficial de perdidas y ganancias de la cuentas anuales, las fiscales a efectos de Impuesto de Sociedades o IRPF, etc...), pero todas ellas viene a recoger los ingresos y gastos de la empresa. ¿Cómo se ordena esta información?

Pues de arriba a abajo. En la parte superior se indican las ventas de la empresa de productos, servicios y similares, y partir de ahí se van detrayendo distintos conceptos de gasto o coste que configuran los distintos márgenes o resultados, hasta llegar, al final de dicha columna al beneficio neto después de impuestos.

Las estructura en la cuenta oficial de perdidas y ganancias es la misma para todas las empresas, mientras que las internas pueden variar algo, según empresa, sector, en función de la información precisa y necesaria, si bien son todas muy similares.

Margen bruto vs margen neto

A alguno le puede parecer ofensivo, pero hace escasos días alguna emprendedora iba a pedir cientos de miles de euros a un programa de TV y no tenía clara la diferencia entre ambos márgenes, así que no demos nada por supuesto, y menos en una serie de posts para no financieros y dediquemos un minuto a diferenciar dichos conceptos.

Ventas-Coste Ventas = Margen Bruto

Es el ABC, la primera piedra de toque, los ingresos de nuestra venta menos nuestro coste de producto. Simplificando mucho, y quizás demasiado, si somos un broker de naranjas, el precio de venta de nuestra naranja menos el coste de adquisición de nuestra naranja (algo que tiene su miga, aunque no es objeto de este post).

Evidentemente, si aquí es negativo, el asunto se complica, ya que solo a través de apaños en las lineas inferiores podremos revertir el resultado, y de todos modos eso no ayudaría a la imagen de nuestro core business, y es que perdemos dinero con nuestra activadas (¿por qué?, ¿es temporal?, ¿cómo pensamos revertirlo?)

Frente a este margen bruto, también conocido como resultado bruto, podemos hablar de un margen, resultado o beneficio neto, que es el que obtenemos al final de la cuenta de resultados, y que vendría a ser la lo que realmente ganamos (con nuestras naranjas, por ejemplo). Pero para ello debemos realizar varios ajustes más.

Beneficios, Bruto y Neto, de Explotación: EBITDA y EBIT

Una vez tenemos el margen bruto, seguimos descendiendo por la cuenta de resultados, y nos encontramos consecutivamente, primero con el EBITDA (Earnings before interest, taxes, depreciation and amortization) o Bº bruto de explotación, y a posteriori con el EBIT (Earnings before interest and taxes) o Bº neto de explotación.

Margen bruto-Gastos de explotación, administración = EBITDA
EBITDA-amortizaciones y provisiones = EBIT

Con el EBITDA lo que acabamos es conociendo cuál es el resultado de la empresa contando también con los gastos generales de la misma (las nominas de nuestra plantilla, los camiones externos que distribuyen nuestras naranjas, etc), pero sin considerar ni los costes financieros, ni los impuestos, ni las amortizaciones. Si nos damos cuenta, pasa o a paso, nos vamos alejando del resultado que origina la actividad en si misma, intensificando de este modo donde empezamos a tener problemas o donde tenemos nuestros puntos fuertes.

El EBIT si incorpora el impacto de las amortizaciones, recogiendo por ejemplo el impacto de la depreciación que debemos tener en cuenta de nuestros almacenes de naranjas, de nuestra maquinaria. Un coste quid no supone desembolso cinerario, pero que debemos tener en cinta para tener una imagen fiel de las cuentas, para deducirnoslo de cara a Hacienda y para ir dotando esa hucha contable y poder reponer en el futuro ese activo.

Del Resultado Ordinario al Bº después de impuestos

Los siguientes pasos ya son muy rápidos. Primero, debemos tener en cuenta el coste de nuestra estructura financiera:

EBIT +/- Resultados financieros = Resultado Ordinario

El Resultado Ordinario recoge ya el impacto del aspecto financiero, que generalmente será negativo, aunque en algunas empresas (afortunadas) aporta valor a sus cuentas. ¿Qué intereses nos cobran por ese préstamo?, ¿y por la liquidación de esa remesa de efectos?, ¿y qué nos pagan por los saldos de esa cuenta?

Resultado Ordinario +/- Resultados Extraordinarios = Bº antes de impuestos

Aquí lo que hacemos es recoger los resultados económicos que no tienen nada que ver con el día a día de nuestra empresa, por ejemplo los derivados de la venta de un local de nuestra empresa de naranja, que hemos preferido no mezclar con los ingresos recurrentes de nuestro negocio. tenemos ya preparado el resultado, que los ajustes correspondientes, servirá de base para kan liquidación de impuestos.

Bº antes de impuestos - Impuestos = Bº después de impuestos, Bº neto

El Bª después de impuestos es eleneficio neto, el beneficio distribuir entre los socios o a destinar a a reservas, el beneficio que sumado a las amortizaciones de las que os hemos hablado dará lugar al cashflow.

Pero esa ya es otra historia.


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