Cuando los autónomos descubrieron el mindfulness

Autónomos | 16/01/2017

El estrés es uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta cualquier trabajador; no en vano, le cuesta millones de euros en productividad a las empresas europeas cada año. Especialmente sensibles a esta realidad son los emprendedores y autónomos, un colectivo que puede sacarle especial partido a la práctica del mindfulness.
El mindfulness promueve vivir el aquí y el ahora, concentrando toda nuestra atención en una sola tarea
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En los últimos años las autoridades sanitarias han venido advirtiendo de que el estrés es uno de los grandes retos sanitarios de las sociedades avanzadas. Así lo confirma también la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que pone números a esta realidad silenciosa: “el estrés laboral es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa. Alrededor de la mitad de los trabajadores consideran que es habitual en su lugar de trabajo”.

Es decir, antes o después una buena parte de los trabajadores sufrirán periodos de estrés que, más allá de las consecuencias para la salud de quien lo padece, también tiene repercusiones en el ámbito de la empresa. “Entre el 50 y el 60% de todos los días de trabajo perdidos se pueden atribuir al estrés laboral”. En resumidas cuentas, el estrés laboral cuesta tiempo y productividad, un lujo que especialmente los emprendedores y autónomos no se pueden dar.

El mindfulness o el carpe diem del siglo XXI

Existen muchas maneras de combatir el estrés y de hecho tenemos un buen puñado de artículos al respecto, pero en los últimos años se ha popularizado un concepto denominado mindfulness. La atención plena, como se podría traducir en español, se basa en filosofías de meditación orientales que, a base de ejercicios prácticos, ayuda a vivir el presente, a afrontar situaciones que normalmente producen estrés y, en general, a sentirse mejor con uno mismo.

Simplificando bastante, el mindfulness promueve vivir el aquí y el ahora, concentrando toda nuestra atención en una sola tarea, ya sea la redacción de un email o la degustación de ese café de media mañana. Con esta concepción sobre la mesa, se puede decir que el mindfulness se contrapone a la multitarea, a tener 10 ventanas del navegador abiertas y a dejar de hacer una cosa para contestar un correo que no es urgente. Al reducir nuestra atención a una sola tarea en un momento determinado, ayudamos a combatir esa sensación de agobio tan asociadas al estrés. Es solo uno de los beneficios que se pueden conseguir aplicando una serie de sencillas técnicas que a continuación compartimos contigo.

El mindfulness para autónomos

1.       La respiración es la base de todo

Para practicar esta técnica no es necesario sentarse en la posición del loto, ni cerrar los ojos ni juntar las manos en posiciones incómodas. Se trata de respirar. Solo eso, respirar. Inhalar el aire por la nariz y expulsarlo de manera suave por la boca. Esta sencilla técnica es la base de la medicación y la relajación y para empezar, puede ayudarte a estar más calmado. Muchos manuales de mindfulness retan a intentar respirar, solo respirar, durante un minuto, sin pensar en nada más. Es mucho más difícil de lo que parece.

2.       Concentra toda tu atención en un objeto o sensación

El mindfulness busca ayudarnos a enfocar toda nuestra atención en una sola tarea, evitando las mil y una distracciones que nos asaltan a cada momento. Por eso una de las técnicas más frecuentes es aquella que nos pide concentrarnos en un objeto o sensación durante todo el tiempo que seamos capaces. Por ejemplo, nosotros te proponemos que te concentres en experimentar todas las facetas de comer una fresa. Tócala. Examínala. Quédate con sus colores, sus surcos, sus formas… posteriormente tómate tu tiempo para saborearla. No la mastiques sin más. Intenta prolongar ese momento sacándole el máximo partido a la textura, sabor, aroma…

3.       Analiza una hora de tu jornada laboral

Una de las principales fuente de estrés viene dada por la cantidad de tareas que demandan nuestra atención a lo largo del día: llamadas, mensajes de texto, emails, interrupciones de otras personas, tareas que recordamos que tenemos que hacer y así un largo etcétera. Para atajar este problema podemos intentar ser conscientes de cómo gestionamos nuestro tiempo a lo largo del día. Apuntar cada tarea y las distracciones que tenemos puede ser una buena forma de comenzar a ser conscientes de hasta qué punto saltamos de una cosa a otra y no terminamos de enfocar nuestra atención en ninguna.

Estas son tres sencillas técnicas que puedes poner en marcha en tu propio lugar de trabajo, pero la correcta práctica del mindfulness requiere de tiempo y de la guía de profesionales. No en vano, existen cursos y estudios de máster que dedican muchas horas a entender y poner en marcha esta técnica. De hecho, algunas de las empresas más importantes del mundo ya están facilitando a sus empleados la práctica del mindfulness.

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