Los préstamos participativos, otra forma de financiar tu proyecto

Emprendedores | 09/05/2017

Con la proliferación de inversores privados que apuestan por startups y pymes de reciente creación, este tipo de préstamos se han vuelto muy populares, aunque todavía son desconocidos por buena parte de los emprendedores. Veamos sus características.
En los préstamos participativos la principal garantía es el emprendedor, su idea y su proyecto de negocio
  • Compartir frase en
  • Google+
  • LinkedIn

Hace poco te explicábamos lo importante que era encontrar la financiación adecuada a ti y tu proyecto empresarial. De entre todas las opciones que mencionábamos, los business angel o inversores privados eran una de las más interesantes a tener en cuenta. El capital procedente de estos inversores puede llegar de varias formas, pero una de las más utilizadas es la de los préstamos participativos, una forma que se está popularizando porque viene con interesantes ventajas tanto para el emprendedor como para el inversor.

Y es que, en resumidas cuentas, un préstamo participativo es aquel en el que el prestamista participa de los beneficios de la empresa que financia a cambio de haberle concedido acceso al capital en condiciones muy ventajosas. Pero no nos adelantemos. Veamos, paso a paso, cuáles son las características de los préstamos participativos.

1.       El interés que pagas por el préstamo está sujeto a la marcha de tu negocio

A diferencia de otras formas de financiación, en las que el interés que pagas es independiente de las cuentas de tu empresa, en los préstamos participativos el inversor o prestamista recibirá un interés variable en función de lo bien o mal que vaya tu empresa.

Para establecer este criterio se suele atender tanto al beneficio neto, pero existen otras variables como el volumen de negocio o el patrimonio total; este punto se acuerda antes de cerrar el préstamo y es uno de los más importantes, así que asegúrate de haber entendido todos los detalles.

Además de este interés variable, el prestamista suele fijar un interés fijo que será independiente de la marcha del negocio.

2.       La garantía eres tú y tu proyecto

Otra importante diferencia con los ‘prestamos tradicionales’ es que el inversor no exige garantías en forma de avales o patrimonio. Cuando un ‘business angel’ o cualquier otro inversor privado apuestan por un proyecto empresarial, es tras haber estudiado detenidamente tanto el plan de negocio como al propio emprendedor.

Esta característica sí puede hacer que, en ocasiones, no sea sencillo acceder a este tipo de financiación ya que los inversores, al asumir un mayor riesgo, quieren también analizar hasta el último detalle de la propuesta empresarial. Y no todas pasan el corte.

3.       El plazo de amortización es elevado

Por lo general, este tipo de préstamos ofrecen la posibilidad de devolver el capital prestado a largo plazo. De la misma forma, suelen ofrecer periodos de carencia bastante prolongados con respecto a los ‘préstamos tradicionales’.

4.       Suele incluir una penalización por amortización anticipada

Al igual que ocurre con otro tipo de préstamos, los participativos también contemplan una cláusula de penalización por amortización anticipada. Como en la mayoría de condiciones de estos préstamos, también se suele acordar entre emprendedor e inversor a cuánto ascenderá esta penalización.

5.       Se consideran patrimonio neto

Los préstamos participativos son considerados patrimonio neto de la empresa a efectos de reducción de capital y liquidación de sociedades, según lo estipulado por la legislación mercantil.

6.       Deducción de los gastos financieros

Los gastos que se derivan de la concesión de un préstamo, como la comisión de apertura, se pueden deducir de la base imponible del impuesto sobre sociedades.

¿Quién concede los préstamos participativos?

En la actualidad han surgido numerosas plataformas de ‘crowdinvesting’ y ‘crowdlending’, dos formas de economía colaborativa que todavía se tienen que desarrollar plenamente en España pero a las que ya es posible acceder.

Sin embargo, la forma más habitual de acceder a este tipo de financiación tiene dos vertientes, la pública y la privada.

Por un lado tenemos la empresa pública ENISA, dependiente del Ministerio de Economía. Entre sus líneas estratégicas de aquí a 2019, ENISA establece entre sus prioridades “fortalecer el ecosistema emprendedor” y “servir de Impulso Financiero a la pyme para reforzar sus estructuras empresariales”, así como “atender sus necesidades globales de financiación”. Aquí te contamos los requisitos para acceder a la financiación de ENISA.

Por último, se encuentran los inversores privados, con los business angel a la cabeza. Como cada inversor es un mundo en sí mismo, es difícil establecer criterios absolutos a la hora de conceder préstamos, pero puedes consultar algunas de sus preferencias en este artículo.

En BBVA con tu empresa | En qué se fija un banco para financiar tu negocio