¿Qué gastos debo afrontar si quiero montar una tienda online?

Emprendedores | 21/05/2014

De acuerdo. Estás convencido de que quieres vender en internet. Es la mejor forma de poner en marcha la idea de negocio que tienes en la cabeza. Necesitas, por tanto, una tienda online. Y la primera pregunta que suele surgir es: ¿Cuánto me costará? ¿Cuál será la inversión previa que habrá que llevar a cabo para poner todo a punto? Como en todo, dependerá de las pretensiones y las elecciones que se hagan.

Pero antes de entrar en algunos de los principales gastos que acarrea esa puesta en marcha de la tienda, hay que hacerse una pregunta mucho más profunda e importante: ¿Seré capaz de generar negocio en esa tienda online? ¿Tengo un modelo de negocio definido y una estrategia con la que diferenciarme del resto de competidores? Por eso, las preguntas que llegan después tienen que ver con la competencia en el sector, el nicho de mercado a elegir, el cliente potencial, la oferta, la rentabilidad que se espera…

Los gastos fijos mínimos

Como decíamos, los gastos que deberán afrontarse para poner en marcha la tienda online tienen que ver con las decisiones que se tomen. No es lo mismo elegir una plataforma que otra, ni tampoco si vas a vender los productos de una marca de referencia o se va a invertir en stock (una de las grandes inversiones). Pero vayamos a los costes fijos, de estructura para construir el armazón.

El desarrollador web deberá incluir, junto a su trabajo para la puesta en marcha, una serie de gastos fijos. El dominio y el hosting, cuyo precio combinado puede llegar hasta los 100-130 euros; la plataforma y la plantilla de la web, que rondará los 80-100 euros, a los que habrá que sumar las modificaciones que haga el diseñador para personalizar al máximo la imagen y las opciones; el TPV virtual (para gestionar los pagos) y el módulo para su integración; los plugins o módulos complementarios; los certificados SSL para el ‘blindaje’ en cuanto a seguridad o las gestiones para cumplir con la Ley de Protección de Datos.

Pero a estos se pueden unir no sólo el mantenimiento de toda la infraestructura, que podría ser externalizado o asumido por parte de la propia empresa, sino también otras mejoras para una mayor personalización como la traducción de la tienda a varios idiomas.

Estos son sólo los gastos de estructura para levantar el armazón de la tienda online. Luego hay que abordar la inversión en stock (si es que no lo asume la marca que venderás en la tienda), en la logística para los envíos… Es muy difícil ponerle un precio a todo esto, pero la inversión será muy importante si se quiere una plataforma robusta. Pero, recuerda, ésta sólo representará el comienzo del camino. La pregunta clave es: ¿Podré vender en esa tienda?

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